La cerca de Felipe IV en la calle Serrano
Si las obras de la calle Serrano ya eran noticia, lo fueron más el día que se paralizaron las obras por el hallazgo de restos arqueológicos. Situaciones similares se vivieron en otros tiempos no muy lejanos, como en el caso de las obras de la estación de Cercanías de Sol.
Y es que Madrid aún conserva en su suelo tesoros de épocas pasadas que hoy salen a la luz, con la gran fortuna de que se ponen los medios necesarios para protegerlos.
En 1949 se aprobó un decreto en el que se declaraban Monumento Nacional todos los restos defensivos, ya que en esos momentos se estaban destruyendo muchos de ellos. A partir de ahí, toda legislación, como la Ley de Patrimonio Histórico así como las legislaciones autonómicas, han respetado ese decreto.
La Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid ya ha emitido una resolución por la que obliga al Ayuntamiento a “proteger, conservar y salvaguardar la integridad de los restos encontrados”.
La cerca de Felipe IV
En 1625, por mandato de Felipe IV, el arquitecto Juan Gómez de Mora construyó un cerramiento que limitaba la ciudad sustituyendo la muralla mandada levantar por Felipe II hacia 1598 y que había sido desbordada por los caseríos instalados en su periferia. A través de los accesos de esta muralla (5 puertas y 14 portillos) se controlaba la entrada y salida de la ciudad tanto con fines fiscales de abastos como para evitar posibles epidemias.
En 1868 la cerca fue demolida durante la revolución denominada “La Gloriosa”, quedando algunos restos visibles en la Ronda de Segovia, que se encuentra bien conservados y señalizados. También son visibles restos de la cerca en el Museo Arqueológico, estos sin señalizar ni conservados.
Es justamente a la altura de Serrano, en el sitio que ocupa este Museo, donde aparece un fragmento de más de 70 metros de longitud.
En las imágenes inferiores podemos apreciar secciones del plano de Texeira de 1656 y el actual de la ciudad de Madrid que enlazan a otros en mayor escala que ofrece Manuel Gómez-Álvarez en su página www.gomezalvarezgomez.com
Según el plano de Texeira, y conforme a las disposiciones de Felipe IV, Madrid terminaba en el “Prado de los Recoletos Agustinos”, que se sigue conociendo con el nombre de Paseo de Recoletos.
Daba nombre al paseo el convento que podemos ver a la derecha y sobre cuyo solar fueron construidos los edificios de la Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico. Es claramente visible la cerca o muralla que hoy trae de cabeza al Ayuntamiento. La calle Serrano no existía, nace junto con el barrio de Salamanca hacia 1863.
Si continuamos por el paseo hacia abajo veremos una gran esplanada que comunica con la calle de Alcalá. Es clara la identificación de ese espacio, allí está la fuente de “La Cibeles”.
Si bajamos cruzando la calle de Alcalá. Nos situamos en la esquina donde hoy se levanta el Banco de España, donde con anterioridad estuvo el Palacio del Marqués de Alcañices.
A la derecha una primitiva Puerta de Alcalá y una de las esquinas del Buen Retiro con una torre que servía de “entrada de servicio”. Frente a la torre, un terreno donde se construirá el Posito Real y que más tarde ocuparía el Palacio de Linares.
Muy cerca está el solar donde se levanta el que fuera Palacio del Marqués de Salamanca, hoy un banco.
En el otro lado del Paseo, vemos la gran posesión de las huertas de Juan Fernández. A su izquierda la Casa de Campo de Buenavista. Allí levantó su palacio la Duquesa de Alba (Cuartel General del Ejercito). Sobre las huertas, podemos ver los terrenos del Almirante de Castilla, hoy calle del Almirante.
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La Cerca es una curiosidad arqueológica de valor nulo. Durante siglos encorsetó la ciudad, haciendo de Madrid la ciudad más sucia de Europa y poco más.