Comentario- Carlos IV en el Trono
A la muerte de Carlos III, asciende al trono el hasta entonces prÃncipe de Asturias. Carlos IV, hijo de Carlos III y de MarÃa Amelia de Sajonia, tiene ya cuarenta años.
Tuvo a bien tomar dos medidas durante su reinado que pasarÃan factura más tarde. La primera, nombrar regio cadete garzón de las guardias de corps a Manuel Godoy. La segunda, hacer jurar a las Cortes como prÃncipe de Asturias a su hijo don Fernando (1788) al mismo tiempo que se aprobaba, y se mantendrÃa secreta, la Ley de Partida por la cual entrarÃan en el turno sucesorio las “hembras” de la dinastÃa.
Este rey es bondadoso, honesto, crédulo. Con una voluntad débil y mucha timidez. Es indolente, por tanto le es cómodo abandonar perezosamente las atenciones del Gobierno en manos de su esposa.
Su esposa, MarÃa Luisa de Parma, tiene tres años menos que el monarca. MarÃa Luisa, caprichosa, tiránica, voluntariosa y obstinada. Con afán de vivir, de extraerle a la vida todas sus posibles gracias y seducciones. Mal contraste para la gravedad y austeridad de la Corte.
Ella posee un genio alegre, que muchas veces choca con las costumbres rÃgidas y el ambiente pesado de Palacio.
A MarÃa Luisa le gusta divertirse. Nos es una niña, ya tiene sus añitos, pero su corazón y sus sentidos se sienten “escandalosamente” jóvenes.
Esta manera de ser de la reina traspasan los muros de Palacio y llegan a las calles, a los salones, a las tertulias, a las botillerÃas… el eco de todo ello rebota a veces en la Corte.
Cruel biografÃa la aquà contada, sin embargo muy acorde con los sucesos que ocurrirán en España y vivirá Madrid de primera mano.
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